La Ertzaintza detiene a Jon Zubiarre y Asier García y les acusa de integrar el «talde legal» del «comando Donostia» que hizo estallar el coche bomba de Hernani.
      Información publicada en GARA el 10 de marzo de 2001.


      ATENTADO EN HERNANI: OPERACION POLICIAL
      La Ertzaintza detiene a cuatro personas y relaciona con la explosión al menos a dos de ellas

      * Balza acusa a Jon Zubiarre y Asier García de integrar un «talde legal» del «comando Donostia» * Registros en viviendas y locales de Hernani y Donostia, en los que podrían haberse hallado armas

      Cuatro personas fueron detenidas, tres de ellas poco después del atentado de Hernani, en una operación realizada por la Ertzaintza y en la que ésta asegura haber desarticulado uno de los «taldes» del «comando Donosti». Fuentes jurídicas incluyeron en este grupo a Jon Zubiaurre y Asier García. Horas después fue detenido además un hermano de este último, y otra persona sin identificar se encuentra asimismo en dependencias policiales en similares circunstancias. Domicilios de Hernani y Donostia fueron registrados a lo largo del día. Según el consejero, Javier Balza, se hallaron en ellos varias pistolas y un subfusil.

      R.S.- A.B. | HERNANI

      Detenciones y registros se sucedieron durante el día de ayer en Hernani y Donostia tras el atentado que costó la vida al ertzaina Iñaki Totorika pasada la medianoche. Según fuentes del Departamento de Interior de Lakua, tres personas, a dos de las cuales se les imputa la participación en la acción, fueron detenidas poco después. Entre ellas estarían los jóvenes Asier García y Jon Zubiaurre, este último arrestado a la 01.30 en el barrio donostiarra de Buenavista según precisó Gestoras pro-Amnistía. Alrededor de las 17.00, la Ertzaintza detuvo también a Aitor García, hermano del anterior, en su vivienda de Hernani, al que se investiga por si tuviera relación con los hechos. El cuarto arrestado sigue sin identificar.

      El consejero de Interior, Javier Balza, aseguró que dos de estos detenidos formarían parte de un «talde legal» del «comando Donostia». De forma extraoficial se dieron a conocer algunos datos en los que se basaría esta hipótesis. Así, algunas fuentes indicaron que habrían sido detenidos en una cabina telefónica cuando efectuaban supuestamente la llamada para alertar del paradero del dueño del turismo robado, que fue atado a un árbol en las cercanías de la localidad, y otras aseguraron que portaban unas llaves que coincidían con el bombín del coche-bomba.

      Balza mostró su satisfacción al recordar que dos de los tres «taldes» de que, según sus datos, está compuesto el «comando Donostia» habrían sido desarticulados en las últimas semanas. En esta línea, equiparó a los detenidos ayer con los presuntos miembros del «comando Ttotto» capturados el 22 de febrero tras el atentado contra el Centro de Menores de Zumarraga.

      El ministro del Interior, Mariano Rajoy, aplaudió las detenciones y quiso remarcar que «son personas muy jóvenes que formaban parte de Haika», justo al tiempo que los últimos detenidos de esta organización declaraban en la Audiencia Nacional. Otras fuentes oficiales destacaron que alguno de ellos tiene antecedentes por kale borroka.

      Registros en Hernani y Donostia

      En la mañana de ayer, el operativo policial se centró en Hernani. Allí fueron registrados un piso en la calle Navarra y un local en la calle Mayor. En el primer caso, la Ertzaintza cortó todos los accesos a los domicilios, lo que provocó algunas protestas.

      El domicilio de Jon Zubiaurre en la calle Serapio Mujika de Bidebieta también fue registrado por espacio de tres horas al mediodía, sin que la Ertzaintza permitiera a su padre y su hermana contemplar la operación. Anteriormente, a las 9.30, esta última había sido ya interceptada por agentes de paisano cuando salía de la vivienda. Según denunció, le fueron arrebatados algunos objetos que llevaba en su mochila en ese momento.

      En el barrio donostiarra de Altza se produjo también otro registro a primera hora de la tarde, al que fue trasladado uno de los detenidos según pudieron captar los fotógrafos.

      Según dijo el consejero del Interior, en estas operaciones se encontró armamento, en concreto pistolas y un subfusil, aunque no se hicieron públicos más datos al respecto.


      Sospechan que fue una trampa, aunque llamó un vecino

      GARA | DONOSTIA

      La Ertzaintza trabaja sobre la hipótesis de que el atentado cometido en la rotonda de Zinko Enea de Hernani fuera precedido de una trampa a la patrulla. Así lo afirmó el consejero del Interior de Lakua, Javier Balza, en declaraciones efectuadas a ETB. Sin embargo, al mismo tiempo Balza informó de que la llamada telefónica que atrajo a los agentes al lugar de la explosión fue realizada «por un vecino».

      Según afirmaron fuentes de la Ertzaintza y la Policía Municipal, en la zona de la deflagración, junto al coche que se encontraba mal aparcado o cruzado intencionadamente, habían sido volcados algunos contenedores. Los vecinos matizaron además que pre- viamente no se habían producido altercados.

      Balza quiso dejar claro que «no hubo fallos de seguridad» por parte de los ertzainas. Así, indicó que no tocaron el coche sospechoso ­«no lo menearon», subrayó gráficamente­ y aseguró que únicamente realizaban una inspección ocular cuando se produjo la deflagración que costó la vida a Iñaki Totorika.

      En función de estos datos, el titular del Departamento de Interior expuso su impresión de que el coche-bomba estaba preparado para atacar a una patrulla de la Policía autonómica. Según dijo, se trató de un atentado «directo» contra los «patrulleros», y anunció además que la Ertzaintza ya trabajaba anteriormente con esta posibilidad dado que entiende que desde el final de la tregua ETA «atenta indiscriminadamente».

      En este sentido, Javier Balza denunció que «los servidores públicos son objetivos» y destacó que los allegados del fallecido «están destrozados, con una gran pena y dolor», por lo que en su visita en compañía del lehendakari «les hemos transmitido que no están solos. Miles de ciudadanos estamos sufriendo con ellos», recalcó en la entrevista a ETB.

      A partir de ahora, según precisó, la Ertzaintza deberá incentivar «la concienciación y la cobertura», aunque reiteró que los agentes que sufrieron la explosión «actuaron con prudencia».

      Más de diez kilos

      A tenor de las primeras investigaciones, el artefacto tenía un temporizador y contenía entre diez y quince kilos de dinamita, según precisaron fuentes oficiales en la tarde de ayer.

      El paso de las horas permitió conocer algunos datos nuevos sobre la acción. Así, se informó de que antes de la deflagración una furgoneta en la que viajaban ocho ertzainas y un vehículo grúa de este mismo cuerpo policial se acercaron hasta el lugar en que se encontraba el vehículo sospechoso, enla plaza Zinko Enea.

      Al comprobar que no era necesaria su intervención, siempre según fuentes de la investigación, se retiraron y decidieron llamar a una patrulla del grupo de Seguridad Ciudadana de la Ertzaintza, que fue la que sufrió el impacto de la explosión. La dotación estaba formada por Iñaki Totorika, que resultó muerto, y por su compañero J.L.A.S., que quedó herido con carácter leve y fue dado de alta durante el día de ayer desde el hospital de Arantzazu de Donostia.


      Una madrugada plagada de incertidumbre

      La confusión y la ausencia de datos confirmados caracterizaron una larga noche que se inició con la explosión, pasadas las 00.30, de un coche-bomba en Hernani. Las primeras informaciones restaban importancia a las heridas sufridas por los dos agentes, sin embargo, hacia las 02.30, se confirmaba la muerte de Iñaki Totorika. Tras una noche de incertidumbre, la luz del día alumbraba una operación policial.

      Alazne BASAÑEZ

      Una columna de humo visible a un kilómetro escaso de Zinko Enea certificaba la explosión del coche-bomba que saltó a los informativos de la una de la mañana. A esas horas, la GI-131 presentaba un aspecto tranquilo que, sin embargo, contrastaba con los cierres de calles y coches circulando en dirección prohibida en Hernani.

      Algo más adelante, el cordón policial instalado por la Ertzaintza impedía el acceso a Zinko Enea. Una veintena de vecinos concentrados en Kale Nagusia observaba el desarrollo de los acontecimientos que se sucedían dentro del cordón policial bajo la atenta mirada de los ertzainas encapuchados y armados.

      Pocos minutos después de la una sólo se sabía que había estallado un coche, dato que sustentaban los restos de un vehículo en el acceso de Zinko Enea al barrio de la Florida, y que dos agentes habían resultado heridos, de lo que daban fe dos ambulancias de la DYA.

      A esas horas todo eran conjeturas. Las primeras informaciones transmitidas por los periodistas desplazados al lugar, que éramos pocos a esas horas, no avanzaban gran cosa.

      En medio de la confusión, vecinos relataban que habían visto un vehículo ­el coche-bomba­ mal aparcado y que en la carretera había contenedores cruzados. Otra persona aseguraba que, tras llegar la patrulla al lugar, uno de los ertzainas habría advertido a su compañero que, por si acaso, no tocara el vehículo.

      Las primeras informaciones apuntaban a que el pronóstico de los agentes heridos en la explosión no revestía gravedad. Estaban siendo atendidos en el lugar y las ambulancias aún permanecían allí sobre las 01.30.

      A esas horas, los efectivos de la Ertzaintza desplazados al lugar inspeccionaban con linternas los alrededores de Zinko Enea. A los conductores que aún llegaban a este acceso al casco urbano se les obligaba a dar la vuelta y a circular en dirección prohibida. «Me han dicho que no puedo pasar, que ha habido una explosión. Al preguntarles si había heridos, me han dicho que varios», relataba un conductor.

      «Yo estaba tomando un café en el bar cuando he oído la explosión», comentaba un vecino sumándose al corrillo de curiosos. Otro añadía que al primer estallido, que llegó a escucharse en municipios situados a kilómetros de distancia como Errenteria y Oiartzun, sucedieron otros de menor potencia. «Imagino que sería el depósito de gasolina», apuntaba antes de añadir que en la localidad se había notado una importante presencia policial desde el anochecer.

      La aparente tranquilidad se rompió cuando uno de los agentes comenzó a filmar a los vecinos concentrados en Kale Nagusia. Los vecinos dieron la espalda a la cámara y comenzaron a protestar, hecho que fue respondido con nuevas grabaciones a instancias de otro agente.

      Para entonces, las ambulancias habían abandonado ya el lugar y los heridos se encontraban ingresados en la Residencia de Arantzazu, en Donostia.

      La tensión se reprodujo cuando los agentes instaron a los periodistas ­los vecinos se fueron marchando­ a meterse en un callejón porque «todavía no sabemos qué hay».

      El mensaje se completó con la inspección con linternas de un coche rojo estacionado en el extremo contrario del lugar en donde se encontraba el amasijo de hierros al que quedó reducido el coche-bomba. «Ese coche es mío. Es la tercera vez que os lo digo», espetaron a los agentes desde una vivienda situada en la rotonda. «Métase dentro», le respondieron a la propietaria del vehículo. El enfrentamiento dialéctico finalizaba tras un nuevo cruce de mensajes.

      Varios periodistas más, que estuvieron dando vueltas intentando dar con el camino a Zinko Enea, llegaron al lugar.

      Su llegada coincide con nuevas informaciones sobre el estado de los ertzainas. Se dice ya que uno de ellos está grave. El sonido de los móviles es continuo. Las sintonías de llamada se superponen y, en una de ésas, se oye con claridad la que imita el himno del Athletic. Viene de dentro del cordón policial.

      Los restos del coche-bomba continúan en el lugar bajo la luz de las linternas y los flashes de los fotógrafos apostados en una esquina. Las conjeturas se suceden y los periodistas apuntan hipótesis que superan los datos existentes en ese momento.

      Cerca de las dos de la madrugada, a la rotonda de Hernani llega la noticia de que uno de los agentes heridos tiene amputadas las dos piernas y sufre heridas por metralla en el abdomen.

      Los nuevos datos obligan a modificar informaciones anteriores y a trabajar contra-reloj. GARA acudió ayer a los kioskos hasta con tres portadas distintas.

      Pasadas las 02.30 se conoce que uno de los ertzainas, Iñaki Totorika, ha muerto y que las heridas del otro no revisten gravedad. Transcienden nuevos datos. Los informativos de las 03.00 difunden que una llamada en nombre de ETA a la DYA avisó de que había una persona amordazada en la ikastola vieja de Arriatu, en Hernani, y apuntaban que podría tratarse del dueño del coche utilizado en el atentado.

      A primeras horas de la mañana no quedaban ya restos del vehículo. La única huella del atentado era una barandilla enne- grecida contra la que impactó el coche-bomba.

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